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¿Cuál es el futuro de nuestras carreteras?

¿Cuál es el futuro de nuestras carreteras?¿Cuál es el futuro de nuestras carreteras?

Si eres una persona que ya peina canas o te gusta ver películas españolas de las décadas de los sesenta y setenta te resultará fácil ver cuánto han cambiado las carreteras españolas en tan solo medio siglo. Aquellos seiscientos con su baca rebosante de objetos en precario equilibrio han quedado atrás y con ellos las carreteras estrechas y llenas de curvas que eran la única comunicación entre ciudades.

Ahora España está totalmente plagada de autopistas y se pueden ver vehículos de todos los tamaños y colores pero con un punto en común: son muchísimo más veloces y, en general, mucho más seguros que los de antes.

¿Las carreteras sobre contaminadas?

Pero el problema es que siguen siendo excesivamente contaminantes y que además, dado que su número aumenta vertiginosamente, están convirtiéndose en un problema especialmente en el interior de las ciudades donde el aire se vuelve totalmente irrespirable.

El precio de la gasolina es muy alto y sin perspectivas de bajar y todo esto hace que se estén estudiando cada vez con más éxito alternativas a lo que son los vehículos actuales y sus motores contaminantes.

Quizás, dentro de otro medio siglo, los vehículos de gasolina nos resulten tan anticuados y pintorescos como el seiscientos de la baca e igualmente difíciles de encontrar. Todo apunta a que los vehículos eléctricos son el futuro y que así será como se desplace la gente en muy poco tiempo, aunque habrá un periodo de convivencia entre vehículos de carburante y eléctricos que irá, cada vez más rápido, inclinándose hacia estos últimos.

En nuestras carreteras futuras seran mayoritarios los vehículos electricos

Seguramente, veamos también como la mayoría de los coches son autónomos y aunque la atención humana es vital en carretera,  cada vez será más habitual ver como en autopistas y grandes desplazamientos los coches circulan sin que nadie dirija el volante.

En las ciudades seguramente comiencen a cobrar mucha más importancia los medios de desplazamiento alternativos, como los grandes autobuses eléctricos y las bicicletas electricas. Los coches particulares es más que probable que acaben desapareciendo del centro de las ciudades, quizás con la excepción de pequeños coches eléctricos de una o dos plazas.

¿Todo esto te suena a ciencia ficción? Pues todo apunta a que vamos camino de esto y seguramente, al señor del seiscientos de los años sesenta le sonaría todavía más raro saber que iba a poder recorrer la distancia que separa Madrid de Barcelona en coche en menos de siete horas.